lunes, 10 de junio de 2013

Conchas para curtir y pintar

Los habitantes que ocuparon la cueva cántabra de El Salín hace unos 27.000 años -en el Paleolítico superior- utilizaban utensilios fabricados con conchas o fragmentos de estos materiales para realizar tareas relacionadas con el arte rupestre, como el procesado de pieles o la preparación de colorantes.
Así se desprende del estudio, realizado por un equipo íntegramente español, de más de 3.500 restos, muchos correspondientes a lapas que previamente servían de alimento a nuestros ancestros.
Los investigadores, adscritos a la Universidad de Cantabria (UC), a la Universidad de York (Reino Unido) y al CSIC (Consejo Superior de Investigaciones Científicas), han publicado estos resultados en el número de junio de la revista norteamericana 'Current Anthropology', editada por la Universidad de Chicago.
En el artículo se describe el meticuloso trabajo desarrollado, que ha implicado la clasificación y análisis de miles de conchas o fragmentos correspondientes a la ocupación gravetiense de la cueva, situada cerca de la localidad de Muñorrodero (Val de San Vicente, Cantabria), ha informado la UC en un comunicado.
El estudio de los materiales, que fueron extraídos del yacimiento a principios de los años 90 por los profesores Manuel González Morales y Alfonso Moure, revela que los ocupantes de la cueva usaban las conchas para tareas que se relacionarían con las pinturas rupestres que hay en la cavidad.
La cueva de la Fuente del Salín es famosa por las representaciones de manos en positivo y negativo descubiertas en 1985 por un grupo de espeleólogos.
Se trata de una muestra más de la riqueza del arte rupestre cántabro, que tiene su máximo exponente en Altamira pero que se despliega en numerosos yacimientos como este.
La excavación se realizó por que los investigadores consideraron que el depósito de restos era sincrónico al momento de ejecución de las pinturas. Seguir leyendo->

Fuente: europapress.es