viernes, 17 de diciembre de 2010

Otras para el Rey


"[...] En favor de la ostra gallega debemos señalar que, desde épocas tempranas, nuestras Rías fueron grandes exportadores junto con las excelencias de nuestros pescados, siempre valorados por quienes nos han visitado.
Cuentan las crónicas que en la Edad Media los transportistas maragatos las hacían llegar a los reyes de León y, ya en los siglos XVI y XVII, la transportaban escabechada hasta la corte madrileña. Era muy solicitada por la nobleza y, sobre todo, por dignatarios eclesiásticos.
Los bancos de ostras en nuestra zona ya eran conocidos por su calidad e importancia, destacamos algunos, como las "Rocas Ostreiras" estaban ubicadas frente al desaparecido restaurante Casa Mayo de Rodeira; también la zona ostrera frente al Restaurante "O Pote" hoy bajo el relleno de los jardines. Y por último, otro punto de extracción frente a la llamada "Casa das Luces"
En la Ría de Aldán eran conocidas por sus ricos yacimientos ostreros los lugares de Meixide, Couso, Tinela y Cunchosa, este último de nombre muy alusivo. Fueron notorias también por sus ricos yacimientos las zonas de Redondela, San Simón, Arcade, Pontesampaio y San Adrián de Cobres.
De ahí que las villas de Cangas, Redondela y feligresía de Aldán fuesen conocidas- al margen de sus congrios y otras especies- por este apetitoso molusco en la villa y corte de S.S. M.M. en Madrid. Grandes degustadores debieron ser el monarca Felipe IV y su valido el Conde duque de Olivares, ya que su reinado fue uno de los momentos de mayor exportación.
La ostra, que tendría que soportar un largo viaje de diez a doce días, debía conservarse mediante una receta de escabeche (receta que hoy desconocemos). Sin embargo diremos que los escabeches se elaboraban todos con fórmulas parecidas, teniendo como principal agente conservante el vinagre. Así preparada, finalmente se envasaba en barrilillos de madera.y viajaba a Madrid.
En la segunda mitad del siglo XVI, las pinazas de Vigo, Redondela y Cangas eran fletadas y cargadas con ostras y sardinas, con destino al consumo de Portugal, en Oporto.
Uno de los comerciantes destacados en este tipo de exportación fue un tal Antonio Pereira quién a comienzos del siglo XVII, recorría estas zonas costeras comprando el preciado producto. En 1613, lo encontramos en uno de sus primeros contratos, que remitía un número de barriles de ostras escabechadas con destino a Medina de Rioseco (Valladolid) por aquel entonces, centro comercial de primer orden. Pereira debía ser destacado comerciante porque en sus barriles y fardos portaban una especie de distintivo o logotipo "A.P".
Las órdenes religiosas no fueron ajenas al consumo de este bivalvo, ya que además de su exquisitez, no rompía la abstinencia obligada en Cuaresma. Prueba de ello son las exportaciones que los frailes del convento de San Benito de Lérez. Llegada la temporada, remitían partidas de ostras, siempre en calidad de obsequio, a personajes de la nobleza castellana y hermanos de su misma congregación dispersos por distintos monasterios de Castilla [...]"
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Fuente: farodevigo.es