miércoles, 9 de diciembre de 2009

Las primeras investigaciones en el Área Cantábrica


Prácticamente al mismo tiempo, va a comenzar la investigación en el área cantábrica, otro de los focos peninsulares en análisis arqueomalacológicos, donde a lo largo del siglo XIX se fueron documentando la presencia de moluscos en diferentes cavidades como Cualventi (Calderón y Arana en 1877), Altamira y Venta del Cuco (Sanz de Sautuola en 1880) o La Cuevona de Ribadesella (Campo del Castillo en 1899).

El germen de las investigaciones sobre moluscos será la creación en 1912 de la Comisión de Investigaciones Paleontológicas y Prehistóricas, además de los trabajos realizados por el Conde de la Vega del Sella en la zona oriental de Asturias.

La gran síntesis sobre el asturiense será la realizada por el Conde de la Vega del Sella en 1923, donde además de vincular el pico asturiense a la extracción de lapas, tratará la existencia de concheros pertenecientes a otros periodos a partir del material asociado y de la composición. Por otro lado también realizará una lista de especies representadas en el asturiense cuantificándolas cualitativamente.

Durante este periodo se publicará por los mismos investigadores que realizan las excavaciones el material arqueomalacológico de varios yacimientos. En la zona asturiana sobresalen los trabajos del Conde de la Vega del Sella y Hernández Pacheco, mientras que para la zona cántabra son destacables los trabajos de H. Breuil, H. Obermaier, P. Wernert y Fisher, publicando estudios de El Castillo, Morín, La Lloseta, Hornos de la Peña, Balmori, Cueto de la Mina y Altamira entre otros.