domingo, 28 de octubre de 2012

Moluscos en Ad Legionem VII Geminam

Vista general del yacimiento.

Este fin de semana hemos presentado en las II Jornadas de Jóvenes Investigadores del Valle del Duero un trabajo que recoge el análisis de los restos malacológicos del yacimiento romano de Ad Legionem VII Geminam. Este yacimiento, situado a unos 2km del antiguo campamento legionario romano de León, nace entorno a la Vía I del Itinerario de Antonino en el tercer cuarto del siglo I d.C., al calor de la Legio VI. Sin embargo, será con la Legio VII asentada en el campamento cuando este asentamiento crezca, configurándose como la auténtica cannaba del campamento frente al asentamiento civil extramuros.
Con una ocupación que abarca desde el año 45 hata el 270 d.C., se suceden las distintas fases ocupacionales, con múltiples reformas urbanas marcadas por cambios en la función artesanal del enclave. Durante las excavaciones de 2010, entre los muchos restos faunísticos documentados, encontramos un significativo número de moluscos. Su estudio, presentado en estas jornadas y que será publicado en las actas de las mismas, revela una información muy interesante sobre el desarrollo del enclave.
Frente a la presencia minoritaria de moluscos en la fase de formación, el progresivo crecimiento del yacimiento, en tamaño e importancia hasta alcanzar las 20Ha, propició el desarrollo de una élite social artesana que abastecia a los soldados en todo tipo de productos y servicios. Este crecimiento social se evidencia en la distribución taxonómica de la malacofauna, con una abundante presencia de todo tipo de bivalvos pero donde destacan las ostras, símbolo del prestigio en Roma. 

Ostras documentadas en el yacimiento.

La presencia de este preciado molusco a partir del siglo II en el yacimiento, constata esta importancia social. Más aún si comparamos sus tallas con lugares como Asturica Augusta, Legio o la ciudad de Lancia, donde podemos apreciar una jerarquización de ciudades. Así, frente a las mayores ostras de Astorga y León, vinculadas a la administración y al ejército, Ad Legionem se situaría en un segundo grupo social, por encima de otros enclaves como Lancia, con ostras más pequeñas.
 
Glycimeris glycimeris perforada como colgante.

Pero no sólo contamos con moluscos para comer, también para adornar, como una valva de Glycimeris glycimeris perforada como colgante, o el uso de moluscos como relleno de calles. La información de estos yacimientos de interior en época romana nos abre muchas preguntas. ¿De dónde venían los moluscos?¿Quién y cómo los traían?¿Quién los consumía?¿Existían distintos mercados para distintos grupos sociales?¿Hasta donde se extendía esta red de comercio?
Para poder responder estas preguntas, debemos seguir rellenando huecos, y se hace imprescindible la colaboración de los arqueólogos que nos avisen cuando aparezcan estos restos y así ir completando este catálogo de dispersión.