domingo, 11 de diciembre de 2011

Arqueología de Crisis

Nos encontramos ante un proceso de crisis mundial que afecta a miles de ciudadanos, colectivos, profesiones e instituciones. Y, como no podía ser de otra forma, la Arqueología se encuentra en medio de este proceso.
Durante los últimos 10 años, el desarrollo del mercado de la construcción motivó un auge de empresas privadas de arqueología, "Arqueología de Gestión", que llevó a cabo un volumen de intervenciones sin precedentes en nuestro país. Miles de yacimientos fueron excavados o sondeados, aunque no siempre de la mejor manera posible. Porque el propio desarrollo de la disciplina traía consiguo sus problemas. El primero de ellos viene motivado por el propio ámbito de actuación, dependiente en gran medida de los promotores de las obras de construcción y obligando a las empresas a presupuestar a la baja para conseguir las obras, con el consiguiente rebaje en el volumen de capital destinado a la investigación post-excavación. La ausencia de convenios y regulaciones de los trabajadores de la arqueología, fue otro aspecto negativo. Unido a otros muchos problemas, se llevaron a cabo miles de excavaciones, sí, pero también se generó un volumen absolutamente desorbitado de materiales arqueológicos que, en el mejor de los casos, eran inventariados y almacenados en los Museos. Esta inmensidad de materiales generó el colapso de los Museos, que no tenían sitio donde guardar dichos materiales, por lo que se "apriemiaba" a los arqueólogos a recoger únicamente aquellos materiales "más importantes".... La consecuencia, es una pérdida brutal de información arqueológica, materiales no recogidos,... por desgracia, huesos y conchas suelen ser víctimas en estos casos.
Mientras tanto, las Universidades asistían impasibles a este proceso. Mientras el ámbito privado abanderaba las intervenciones arqueológicas, desde el ámbito público apenas se desarrollaban proyectos, se limitaba la investigación, se dificultaba la incorporación de jóvenes investigadores con posibilidades reales de desarrollar una carrera investigadora,...
Con todo esto, llegamos al boom de la crisis. La construcción cae, y con ella la arqueología empresarial. La Universidad se encamina a un proceso de semiprivatización y recortes, por lo que lo poco que quedaba de investigación, se termina de morir. Los Museos siguen colapsados de material y no incorporan personal para estudiar esos materiales ni para poder restaurarlos. Las Administraciones no incorporan profesionales de la arqueología, quedando la mayoría de los ya existentes como meras comparsas burocráticas sin investigación.
Con ésta perspectiva, ¿qué futuro espera? ¿cómo podemos afrontar esto como profesionales? En primer lugar, debemos plantearnos la necesidad de estudiar la ingente cantidad de material acumulado. ¿Para qué excavamos si luego el material se acumula sin estudiar, deteriorándose hasta su destrucción? ¿Acaso ésto no va contra nuestros propios principios como arqueólogos? Estamos en un punto de inflexión donde todos los profesionales debemos presionar para conseguir una regulación adecuada del sector, con un compromiso público, donde las Universidades y las Administraciones tengan un papel fundamental y donde las empresas se reestructuren para poder afrontar con garantías un futuro. Por eso, para aportar al debate, consideramos que algunos puntos interesantes serían:

- Promover las partidas presupuestarias para que los Museos, Administraciones, Universidades,... contraten arqueólogos para la catalogación y el estudio de los materiales arqueológicos acumulados, con el fin de obtener toda la información relativa a sus intervenciones e incorporarla al discurso histórico.

- Fomentar un cambio en el modelo arqueológico, donde Universidades y Administraciones jueguen un papel fundamental, y donde las empresas no dependan de promotores privados, sino de otros sistemas alternativos que les otorguen mayor libertad de actuación.

- Fomentar la didáctica arqueológica y patrimonial, para presentar el sector como un elemento de primer orden para el desarrollo turístico de calidad.

- Fomentar la incorporación de los jóvenes investigadores para poder continuar su formación e investigación. Se está perdiendo una generación de arqueólogos bien preparados que llegado el momento supondrá años de atraso en la Arqueología Española.

- Fomento de Proyectos de Investigación, equipos arqueológicos en instituciones, asesores arqueológicos,....

Estas son algunas propuestas. Esperamos que entre todos podamos fomentar este debate y plantear alternativas comunes que consoliden nuestro sector frente al precipicio al que parece estar abocado.

5 comentarios:

bea dijo...

Totalmente de acuerdo en que estamos en un punto de inflexión donde todos los profesionales debemos presionar para conseguir una regulación adecuada del sector, con un compromiso público, donde las Universidades y las Administraciones tengan un papel fundamental y donde las empresas se reestructuren para poder afrontar con garantías un futuro.

Paesicus dijo...

Corremos un serio riesgo de perder generaciones de investigadores y profesionales que tenemos que dedicarnos a currar de teleoperadores o lo que salga para subsistir. Los que tienen fuerza por tener una plaza universitaria o un puesto en la administración, deben ejercer esa fuerza para reestructurar el sector, para evitar lo que ha venido ocurriendo estos años donde miles de cajas de material arqueológico se pudren en los museos sin que nadie haya estudiado ni un 1% de ese material. ¿Qué información se obtiene de una excavación sin analizar los materiales? ¿Acaso únicamente las estructuras nos dan información? ¿Volvemos al siglo XIX en cuanto a práxis? De nada sirve aplicar nuevas tecnologías si no hay profesionales para aplicarlas y no van acompañadas de estudios de material. De todas formas, o empezamos a concienciarnos y presionar, o veo un futuro muy negro al respecto.

Paesicus dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Arqubun dijo...

Parcialmente de acuerdo. Hay que cambiar, el modelo funcionó, mientras funcionó, pero ahora han cambiado las reglas del juego.
Las empresas se han de reestructurar, ya lo están haciendo, pero también las universidades (muchos de cuyos profesionales soltaron andanadas a la arqueología profesional) y también las administraciones han de cambiar (idem).
Y totalmente de acuerdo con la pérdida de profesionales, cuando te llega un cv de un arqueólogo con 15 años de experiencia, se te cae el alma a los pies.
Let's change

Paesicus dijo...

Si, estoy de acuerdo con lo de las Universidades. Creo que hace falta que la Arqueología Universitaria cobre fuerza, conciencia,... No es lógico que hubiese gente dando clase que en su vida llevó una excavación, o por ejemplo, sería interesante la formación en aspectos técnicos (manejo de aplicaciones informáticas ofimáticas, autocad,...), aspectos burocráticos (como se pide un permiso, se hace un proyecto, se hace un informe,...). Y creo que también las Universidades deberían reforzar la investigación y el desarrollo de proyectos. El problema.... el dinero, que nadie suelta un duro para esto porque es mejor soltarlo para carreras más "rentables". Y luego, las empresas y el sector en general debe reestructurarse, quizá enfocarse hacia gestión del patrimonio, didáctica del patrimonio,... pero también la Administración sería bueno que sacase presupuestos para estudiar el ingente material acumulado del que no se sabe casi nada. El problema es ¿quién le pone el cascabel al gato?