viernes, 15 de abril de 2011

La procesión de los caracoles


Curiosa y única en Galicia es la procesión del Viernes Santo en el lugar de O Castro, en O Barco. Cuando llega la noche comienza la procesión de la Dolorosa por un recorrido que solo está alumbrado por la luz que desprenden miles de caparazones de caracol, que tienen en su interior una estopa con gasolina y aceite, incluyéndose también, desde hace algunos años, piñas encendidas. El origen de esta tradición se desconoce, aunque se sabe que se celebra ininterrumpidamente desde hace más de un siglo. Hay versiones para todos los gustos, aunque una de las más extendidas es la que habla de que en estas tierras, a finales del siglo XIX, en tiempos de escasez, se comían muchos caracoles y que alguien pensó que las conchas, con un trapo empapado en aceite, podían ser una solución para iluminar el recorrido de esta procesión que, hasta bien entrado el siglo XX, se detenía en el pazo de los Flórez, donde los marqueses de Esteva de las Delicias, esperaban a la Virgen con velas. La comitiva se detenía delante del pazo y se hacía una reverencia a otra imagen que se guarda en la capilla del siglo XVII, convertida hoy en el hotel rural Pazo do Castro.


Fuente Tras vaciar durante días los caracoles, la tarde del Viernes Santo se dedica a pegarlos con una masa de harina en los muros de las casas, las ventanas, los balcones y los cruces de los caminos. Cuando oscurece, son los hombres los encargados de encenderlos y mantenerlos para guiar el paso de la imagen de la Virgen que es portada por mujeres jóvenes. Los acompañantes entonan mientras cánticos y rezos.

Fuente: La Voz de Galicia