martes, 13 de octubre de 2009

Muxe, los primeros estudios sobre concheros en la P. Ibérica


Los primeros trabajos sobre restos arqueomalacológicos en la Península Ibérica se remontan a la segunda mitad del siglo XIX en Portugal, en la zona del río Muxe. El descubrimiento de estos depósitos será realizado en 1863 por C. Ribeiro, director de la Comisión de Trabajos Geológicos, señalando la existencia de montículos artificiales de conchas en Muge, lo que le lleva a realizar las primeras prospecciones en la zona.

Posteriormente, en 1865, será F. A. Pereira da Costa el que realice las primeras excavaciones sobre estos depósitos en Cabeço da Arruda, llegando a la conclusión de que éstos concheros son de origen antrópico, existiendo una raza humana muy antigua en Muge. En las memorias de excavación, sólo se cita la presencia de Cardium edule y Lutraria compressa.

En 1880 C. Ribeiro comenzará toda una serie de intervenciones sistemáticas en Cabeço da Arruda, Moita do Sebastiao y Fonte de Padre Pedro. En las mismas recuperó 120 esqueletos humanos, y una gran cantidad de restos de moluscos, peces, pájaros y mamíferos. Presentará un informe sobre estas intervenciones en la “IX Sesión del Congreso Internacional de Antropología y Arqueología Prehistóricas” de Lisboa en 1880, encuadrando éstos concheros en un Neolítico Antiguo, y citando las especies representadas Buccinum, Nucula, Tapes, Pecten, Solen, Ostrea, Cardium, Lutraria.

Más tarde, en 1892, la Comisión de Trabajos Geológicos, bajo la dirección de F. Paula e Oliveira, excavará en Cabeço da Amoreira, Cabeço da Arruda y Moita do Sebastiao. Llevándose a cabo el primer estudio de la fauna malacológica, documentando especies de agua dulce, salada y salobre. El estudio del resto de la fauna llevó a la conclusión de una ocupación sedentaria y permanente de los concheros de Muge, fechándose entre el Paleolítico y el Neolítico.

Durante las siguientes décadas se suspenderán las excavaciones en los concheros, no reanudándose hasta 1930-1933 en Cabeço da Arruda con la colaboración del Instituto de Antropología de la Universidad de Oporto. Por primera vez se utilizó una estratigrafía artificial en la excavación de un conchero y se dividió el yacimiento en secciones de 2,50m de longitud y 1,50m de anchura, estableciendo 3 capas de igual densidad: inferior, media y superior. La malacofauna recogida por el profesor Mendes Correa en sus excavaciones de 1930-1937 fue estudiada por el profesor A. Nobre, que realizó una clasificación sistemática de las muestras.