miércoles, 11 de febrero de 2009

El Conchero de Santa Tecla o un basurero prehistórico desenterrado

Desde los momentos iniciales de los estudios arqueomalacológicos en el Noroeste peninsular, se ha intentado aportar una interpretación socio-cultural de las costumbres que tenían las gentes que generaron los concheros. Para ellos estos depósitos suponían una fuente importantísima de información, tanto por el conchero en sí, como por los materiales que guardaba.


“[...] Entendemos que los concheros de los últimos tiempos se deben a gentes en las que se vislumbra algún grado de cultura, tan rudimentaria como se quiera, pero cultura al fin, por cuanto parece que la formación de tales depósitos es el resultado del cumplimiento de ciertas leyes de policía, por no decir de higiene, impuestas por alguna autoridad que ordenaba se retirasen de entre las casas los residuos de comida.
La formación de los concheros tiene, pues, fácil explicación: cada familia depositaba en la entrada de su morada las conchas y demás restos de comida, como todavía se hace hoy en las aldeas de la costa; después, para desembarazarse de tales estorbos, ora voluntariamente, ora obligados por alguna autoridad, los trasladaban a un mismo sitio, formándose en el transcurso de los siglos esos curiosos concheros que casi siempre nos denuncian una estación prehistórica, bien de la época de la piedra, bien de los metales.”


"[...] No cabe duda que la caza era una de las ocupaciones favoritas de estas gentes, y si los despojos de los animales terrestres se hallan en el conchero del Tecla en una proporción insignificante con relación a los restos de los moluscos, tal vez deba atribuirse esta diferencia a que en esta época los hombres se encontraban ocupados en empresas guerreras, teniendo las mujeres que encargarse de subvenir a las necesidades de la vida, dedicándose como cosa más fácil y menos peligrosa, a recoger los mariscos de la costa”
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Desde 1927 hasta la fecha, el estudio de los concheros ha sido objeto de un gran desarrollo y evolución metodológica, ya que siguen siendo una fuente importantísima de información tanto en aspectos bromatológicos, como climáticos, estacionales o artesanales. Esta evolución metodológica a llevado a la realización de procesados y muestreos más pormenorizados, pero también a la utilización de otras disciplinas que nos permiten un estudio científico de estos depósitos, para poder dar una visión socio-económica y cultural de los mismos.




LÓPEZ GARCÍA, J. (1927): La Citania de Santa Tecla o una ciudad prehistórica desenterrada. La Guardia, Casa Táboas.