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viernes, 27 de febrero de 2009
Seminario rituales de comensalidad

martes, 24 de febrero de 2009
¿Qué es?: Grupos Tafonómicos

Los grupos tafonómicos en los restos malacológicos se establecen siguiendo dos criterios: agente que deposita los restos en el yacimiento (antrópico o no antrópico) y la función para la cual fue recogido. Su adscripción a cada uno de los diferentes grupos sigue unos criterios generales: Contexto estratigráfico; Estado de preservación; Huellas o trazas sobre los restos; Distribución de las categorías de fragmentación de los restos; Tipo de organismo y sus características biológicas.
Los grupos tafonómicos establecidos para las restos malacológicos son los siguientes:
1-Restos alimenticios: restos que aparentemente han sido objeto de consumo por los humanos.
2-Restos alterados: restos que han sido modificados por el ser humano para la confección de utensilios, adornos... o aquéllos con modificaciones naturales, pero que su morfología haya permitido su posterior uso antrópico.
3-Restos de funcionalidad antrópica desconocida: restos recogidos por el hombre cuando el animal está ya muerto y que no presentan ningún tipo de modificación que nos permita intuir su función.
4-Restos intrusivos: restos no acumulados intencionalmente por el ser humano. Se pueden diferenciar dos grupos:
4.1.-Intrusivos penecontemporáneos: restos depositados al mismo tiempo que el resto del material malacológico.
4.2.-Intrusivos posteriores: restos que se han acumulado con posterioridad a la formación del depósito.
La adscripción de los restos malacológicos a estos grupos tafonómicos no siempre es clara, y por supuesto tampoco es unívoca, ya que en muchas ocasiones la actividad humana no deja restos visibles que nos puedan indicar su utilización, a lo que se unen los efectos de los agentes no antrópicos, que pueden producir marcas y patrones similares a los producidos por la actividad antrópica. También puede darse casos de adscripción de más de una de estas categorías, ya que algunos ejemplares pueden ser consumidos y posteriormente modificados para su uso como objetos.
GUTIÉRREZ ZUGASTI, F.I. (2005): La explotación de moluscos en la cuenca baja del río Asón (Cantabria, España) a inicios del Holoceno (10.000-5.000 BP) y su importancia en las comunidades humanas del Aziliense y del Mesolítico. Trabajo de Investigación de Doctorado. Departamento de Ciencias Históricas, Universidad de Cantabria. Inédito.
GAUTIER, A. (1987): “Taphonomic groups: how and why?”. Archaeozoologia, I: 47-52.
MORENO NUÑO, R. (1994a): Análisis Arqueomalacológicos en la Península Ibérica: Contribución Metodológica y Biocultural. Tesis Doctoral. Departamento de Biología, Facultad de Ciencias, Universidad Autónoma de Madrid. Inédito.
miércoles, 18 de febrero de 2009
VIII Congreso Ibérico de Arqueometría
- Actualizar e intercambiar conocimientos relativos a la investigación científica en el campo de la Arqueometría y su aplicación al Patrimonio Cultural.
- Favorecer la cooperación y la difusión de proyectos de investigación formados por grupos interdisciplinares que trabajan en el ámbito de la arqueometría.
Dentro de las sesiones temáticas se celebrará una sobre Biomateriales y Estudios Paleoambientales. El resto de sesiones son:
- Técnicas Analíticas y Metodología
- Biomateriales y estudios paleoambientales
- Análisis de Materiales: Cerámica, vidrio, metales, piedra, pigmentos, etc (tecnología y procedencia)
- Datación
- Prospección geofísica y Teledetección
- Patrimonio construido y conservación
Página del Congreso: http://www.segeda.net/8cia/8cia.htm
domingo, 15 de febrero de 2009
Identificación en arqueomalacología

La identificación consiste en la asignación de un resto a un sistema de clasificación previamente establecido, diferenciándose de la clasificación, que busca el ordenamiento de las poblaciones en todos los niveles por medios inductivos, mientras que la identificación sitúa a los individuos en clases establecidas mediante métodos deductivos. La identificación en arqueomalacología se basa en asumir que los restos conservan suficientes características diagnósticas para permitir su identificación anatómica y taxonómica, dependiendo de sus características diagnósticas y del estado de conservación.
No todos los caracteres morfológicos valen a la hora de realizar una identificación taxonómica, ya que un carácter taxonómico se refiere únicamente al atributo por el que el miembro de un taxón podría deferir de un miembro de otro taxón. A la hora de identificar los restos malacológicos han sido los caracteres de la concha los más ampliamente utilizados, aunque existen en los ejemplares vivos otros caracteres que ayudan en la identificación, como son los elementos genéticos, espaciales, etológicos o las partes blandas.
El proceso de identificación de los restos arqueomalacológicos presenta toda una serie de limitaciones, ya que no conservan estos otros caracteres válidos para la identificación. El principal problema al que nos enfrentamos a la hora de identificar los restos malacológicos en un yacimiento arqueológico es la fragmentación.
La fragmentación es la separación física de los elementos diagnósticos; se trata de un proceso continuo que comienza desde el mismo momento en el que se produce la recolección y el consumo, se acentúa con los procesos tafonómicos. Por ello, es necesario aplicar la identificación por asociación.
La identificación por asociación consiste en la asignación de determinados restos con caracteres que sólo permiten una identificación taxonómica supraespecífica mediante su asociación con otros restos asignables a especie.
MORENO NUÑO, R. (1994): "Análisis Arqueomalacológicos en la Península Ibérica: Contribución Metodológica y Biocultural". Tesis Doctoral. Departamento de Biología, Facultad de Ciencias, Universidad Autónoma de Madrid. Inédito.
miércoles, 11 de febrero de 2009
El Conchero de Santa Tecla o un basurero prehistórico desenterrado
“[...] Entendemos que los concheros de los últimos tiempos se deben a gentes en las que se vislumbra algún grado de cultura, tan rudimentaria como se quiera, pero cultura al fin, por cuanto parece que la formación de tales depósitos es el resultado del cumplimiento de ciertas leyes de policía, por no decir de higiene, impuestas por alguna autoridad que ordenaba se retirasen de entre las casas los residuos de comida.
La formación de los concheros tiene, pues, fácil explicación: cada familia depositaba en la entrada de su morada las conchas y demás restos de comida, como todavía se hace hoy en las aldeas de la costa; después, para desembarazarse de tales estorbos, ora voluntariamente, ora obligados por alguna autoridad, los trasladaban a un mismo sitio, formándose en el transcurso de los siglos esos curiosos concheros que casi siempre nos denuncian una estación prehistórica, bien de la época de la piedra, bien de los metales.”
"[...] No cabe duda que la caza era una de las ocupaciones favoritas de estas gentes, y si los despojos de los animales terrestres se hallan en el conchero del Tecla en una proporción insignificante con relación a los restos de los moluscos, tal vez deba atribuirse esta diferencia a que en esta época los hombres se encontraban ocupados en empresas guerreras, teniendo las mujeres que encargarse de subvenir a las necesidades de la vida, dedicándose como cosa más fácil y menos peligrosa, a recoger los mariscos de la costa” .
Desde 1927 hasta la fecha, el estudio de los concheros ha sido objeto de un gran desarrollo y evolución metodológica, ya que siguen siendo una fuente importantísima de información tanto en aspectos bromatológicos, como climáticos, estacionales o artesanales. Esta evolución metodológica a llevado a la realización de procesados y muestreos más pormenorizados, pero también a la utilización de otras disciplinas que nos permiten un estudio científico de estos depósitos, para poder dar una visión socio-económica y cultural de los mismos.
LÓPEZ GARCÍA, J. (1927): La Citania de Santa Tecla o una ciudad prehistórica desenterrada. La Guardia, Casa Táboas.
miércoles, 4 de febrero de 2009
¿Cuanta muestra analizo?
